Reflexiones de una sindicalista feminista. Por Ofelia Vila Hernández

    La destacada feminista y sindicalista histórica Ofelia Vila Hernández escribe unas reflexiones sobre su trayectoria sindical para la Revista C8M, relatando cómo ls reclamaciones y perspectivas feministas se han ido integrando en el conjunto de las reivindicaciones de CCOO, formando parte de nuestra definición como sindicato.

    07/05/2020.
    Ofelia Vila REvista C8M

    Ofelia Vila REvista C8M

    Después de un año con una actividad sindical más baja, al haberme trasladado de ciudad por motivos familiares, he tenido tiempo de reflexionar y echar de menos esa acción sindical que me ha ocupado mucho tiempo de mi vida. Aunque siempre produce algunos sinsabores, tengo que reconocer que ha sido gratificante, muy gratificante luchar por la dignificación de la clase obrera y, sobretodo, por las condiciones de trabajo de las mujeres. Este sistema económico necesita una mano de obra mal pagada y peor considerada, y esas somos las mujeres, con las consiguientes dificultades que tenemos para conciliar vida laboral, personal y familiar.

    He notado cómo la doctrina feminista se ha ido integrando en las justas reivindicaciones de CCOO y, aunque nos ha costado a las sindicalistas feministas, ahora es parte de nuestra definición como sindicato.

    Como profesora de enseñanza pública impartiendo historia, he podido transmitir al alumnado esa historia oculta de las mujeres y el papel de los sindicatos en el desarrollo histórico. Desde la Federación de Enseñanza, puntera en la lucha por la dignificación de la enseñanza pública como la única que garantiza la igualdad de oportunidades, he podido luchar por este objetivo.

    Tuve el honor de ir de cabeza de lista de CCOO del País Valencià en las elecciones sindicales de la provincia de Valencia, y pasar a formar parte de la Junta de Personal Docente de la Enseñanza Pública No Universitaria. Eran los años duros del PP en Valencia y la época de los conciertos con los colegios del OPUS en los que se segregaba por sexo al alumnado. Mi sindicato siempre mantuvo una posición fuerte en contra de esta medida que impide educar en igualdad a chicos y chicas.

    Formé parte del Consejo Escolar autonómico y fue un orgullo ser la voz de mi sindicato de clase en tan importantes cuestiones, aunque la Administración de derechas nos impedía que lográramos algunos avances.

    En el año 2000 el Secretario General de CCOO del País Valencià, me ofreció formar parte de la Ejecutiva Confederal, como Secretaría de la Mujer. He sido afortunada en la vida porque a una mujer sindicalista y feminista es el mejor regalo que le pueden hacer.

    Integrada a tiempo completo en la estructura sindical aprendí mucho de compañeros y compañeras. Conocí más a fondo la dura realidad de la precariedad de algunas compañeras en sus puestos de trabajo, pero ahora tenía la fuerza que da la organización sindical mayoritaria para reivindicar y a veces introducir mejoras en los Convenios Colectivos y para luchar contra la intolerancia y sectarismo de algunos empresarios y empresarias.

    Con satisfacción y orgullo recuerdo los participativos plenarios de las responsables de la Mujer de Federaciones y Territorios y el incondicional apoyo de unas para con las otras. Así pudimos ir cambiando mentalidades internas y ofrecer un frente común en la lucha de los derechos de las mujeres.

    Como parte de la Comisión Ejecutiva del País Valencià, periódicamente nos reuníamos en Madrid en el Plenario estatal de mujeres, no voy a insistir en la dinámica reivindicativa para funcionar todas a una, pero sí, en la posibilidad que se me brindó de estar con mujeres bravas y luchadoras de las que mucho aprendí y con las que me siguen uniendo fuertes lazos de amistad.

    En el 2008, pasé a la responsabilidad de Cooperación Internacional y Movimientos Sociales. Nuestros proyectos de cooperación, sobretodo con América Latina, estaban presididos por la perspectiva de género, porque la superación de las discriminaciones contra las mujeres tiene que ser a nivel global si pretendemos que sea una realidad.

    Ya jubilada, continúo colaborando en temas de mujer, cooperación y memoria histórica.

    Como colofón de esta reflexión, reconozco que mi larga estancia en el sindicato me ha servido para fortalecer mis ideales y darles cauce a través de una organización mayoritaria y respetada. Es muy importante que las mujeres feministas estemos en los puestos de toma de decisiones y así se pueda fortalecer el camino emprendido de luchar contra este sistema que nos discrimina constantemente a las mujeres.

    Gracias a la Red del Centro 8 de Marzo por permitirme plasmar estas reflexiones de una sindicalista.

    Ofelia Vila Hernández, sindicalista y feminista

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