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Dijo Michel de Montaigne de manera precavida que “nuestra naturaleza se entretiene en anticipar las cosas como si no tuviera bastante en digerir las presentes”. Por eso siempre me he resistido a lanzar pronósticos con relación a periodos largos (por ejemplo, el sindicalismo del siglo XXI) y me haya limitado a titubeos de menor diapasón: a “digerir las cosas presentes” y, a partir de ahí, establecer unas proyecciones mediatas, como es el amable encargo que, en esta ocasión, me plantea el siempre activo Rodolfo Benito. Dos razones: primero, porque están cayendo chuzos de punta y, en buena medida, según cómo interprete Noé el parte meteorológico, podrá llevar Arca a buen puerto o no; segundo, porque el sindicalismo es, por encima de todo, un hecho cotidiano. Más todavía, depende de qué manera intervenga el sujeto social en esta cotidianeidad de la tremenda crisis que estamos sufriendo, su naturaleza a lo largo y ancho “del siglo XXI” será de una u otra manera.
Como dije en unas jornadas que celebraron los compañeros asturianos de Comisiones Obreras mediados de noviembre de 2008 me parece más que evidente que la actual recesión es algo más que una crisis sectorial del sistema económico capitalista y, menos todavía, la expresión de una crisis de confianza en el sistema financiero y que, para salir de ella, es conveniente un momentáneo recurso a la intervención del Estado. A mi juicio es la crisis del mecanismo de acumulación capitalista que se ha ido afirmando en los últimos treinta años. Por ello no debe entenderse que es el fin del capitalismo, entre otras cosas porque no sabemos qué lo substituirá ni por quién será substituido. No sin cierto humor, Giorgio Ruffolo ha publicado recientemente un libro que se titula “El capitalismo tiene los siglos contados”.
Ya se ha dicho en otros lugares con más fundados conocimientos: la crisis del año 9 es global, de ahí que no haya más remedio que preguntarse hasta qué punto el sindicalismo estaba, desde los primeros chispazos del temporal, en condiciones de poder hacerle frente. La primera consideración es que también le ha pillado por sorpresa y, todavía es la hora, de que podamos decir que hemos sido capaces de enhebrar un mínimo proyecto global (me refiero al sindicalismo global, europeo y nacional) de encarar la granizada que sigue cayendo. Pues bien, a lo largo de este trabajo intentaremos cruzar la personalidad del sindicalismo actual, la proyección de su futuro, mediato e inmediato, con algunos esquemáticos elementos de esta crisis global.
Con relación a esta situación de crisis me permito dar una opinión que, posiblemente, será vista con perplejidad por mis amigos, conocidos y saludados: yo no creo que sea una crisis principalmente financiera; se trata de una crisis de la economía real que ha tomado formas de crisis financiera. Me explico. El mecanismo de la crisis surgió de una desequilibrada distribución de la renta: de un fortísimo incremento de los rendimientos del capital y de una estagnación de las rentas del trabajo. Esta enorme desigualdad hizo que se pudiera pensar en una reducción de los consumos. El capitalismo reaccionó con el recurso al endeudamiento que alcanzó incluso formas desmesuradas: ya fuera en el endeudamiento interno en los USA porque de allí partió la crisis, ya fuera en el endeudamiento externo con relación al resto del mundo. Con la paradoja de que el país más rico y avanzado se ha endeudado con paises mucho más pobres y atrasados. Ante todo con China que tiene interés en exportar a los Estados Unidos productos de bajo coste, visto el bajísimo coste del trabajo, y a invertirlos en títulos americanos. Este es el mecanismo en el que se basó el equilibrio o –mejor dicho, el desequilibrio— de la economía mundial hasta ahora. Y siguiendo con las heterodoxias, diré que no me parece lúcido hacer una separación entre economía financiera y economía real. La explicación me parece elemental: los entrecruzamientos entre “ambas” son de una magnitud desconocida, conformando un único sistema. Dicho lo cual, retomamos el hilo conductor que pretende atravesar este ejercicio de redacción. VER TRABAJO COMPLETO [DESCARGAR PDF] |